Resistencia a la insulina y síndrome metabólico

La resistencia a la insulina consiste en un estado en el cual las células de los músculos, grasa e hígado no responden bien a la insulina y no pueden absorber la glucosa de la sangre fácilmente. Esto hace que el páncreas tenga que producir más insulina para lograr que la glucosa entre a las células.

Dentro de las principales causas de esta condición están el sobrepeso y la obesidad. 

Es importante tener en cuenta que la resistencia a la insulina, asociada a factores de susceptibilidad genética, condicionan una serie de alteraciones clínicas: hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa, diabetes mellitus tipo 2, arterioesclerosis, disminución del colesterol HDL (bueno), la elevación del LDL (colesterol malo) y de los triglicéridos.

A su vez, la resistencia a la insulina es el componente central del llamado síndrome metabólico (descrito por Reaven en 1988).  Los componentes de este síndrome incluyen la presencia de por lo menos tres de los siguientes criterios:

  • Obesidad abdominal: definida como perímetro abdominal igual o mayor de 102 cm en varones y 88 cm en mujeres.
  • Una cifra igual o mayor de 150 mg de triglicéridos/dL.
  • Niveles de colesterol HDL menores de 40 mg/dL en varones o de 50 mg/dL en mujeres, o estar recibiendo tratamiento para el colesterol
  • Presión arterial sistólica mayor o igual de 130 mm Hg y diastólica mayor o igual de 85 mm Hg.
  • Niveles de glucosa en sangre mayores a 100 mg/dL.

Lo más importante es entender que, si no se actúa de manera oportuna, la producción de insulina en el páncreas termina siendo insuficiente con la consecuente elevación de niveles de glucosa en sangre, apareciendo la prediabetes (ver artículo “Qué es la prediabetes”) y finalmente la diabetes. 

Esto lo recalco porque con frecuencia encuentro personas que consultan para que se les “mida la insulina” porque previamente les han documentado hiperinsulinemia, pero realmente no han entendido que el riesgo para su salud va mucho más allá de los niveles  de insulina en sangre, ya que su metabolismo y sistema cardiovascular están sufriendo las consecuencias del exceso de grasa corporal y  tarde o temprano van a fracasar y a terminar apareciendo las enfermedades crónicas mencionadas con las implicaciones que cada una de ellas tiene.

Así que cuando se hace el diagnóstico de hiperinsulinemia o resistencia a la insulina, lo que el paciente debe tener claro es que debe mejorar su alimentación, aumentar su actividad física y someterse a un programa estricto de pérdida de peso.

¡¡El reto de la semana: entender que resistencia a la insulina es mucho más que tener niveles de insulina altos!!

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