El peligro de las dietas “milagrosas”

¡Hola!

Hoy vamos a hablar de un tema que es bastante controvertido, especialmente entre las personas que quieren perder peso a cualquier precio. Les hablo de las dietas “milagrosas”.

Aunque es un término ya familiar para muchos, les explico que, cuando se habla de dietas milagrosas, se hace mención a esos métodos promocionados por algunos centros estéticos y de adelgazamiento, o inclusive, por blogs, papers y hasta libros de “famosos” que aseguran que tienen el método perfecto para perder peso… no falta quien lo etiqueta en redes sociales con el ya trajinado: “lo que los médicos nunca te contarán”.

Desafortunadamente, este tipo de métodos, efectivamente logran que las personas pierdan peso de una manera acelerada, diría yo: dramática.  Y digo que es desafortunado porque trae consigo la admiración y sorpresa de muchos otros que dicen “yo también quiero”.

Ahora, les explico por qué, si efectivamente las personas pierden peso, los médicos nos manifestamos en contra de este tipo de métodos. La razón es muy sencilla, y debería resultar obvia si las personas no se dejaran deslumbrar con los resultados inmediatos.

En palabras sencillas, lo que este tipo de métodos (que son muy restrictivos) consiguen es llevar a la persona a una desnutrición aguda y no solamente pierden grasa sino también, en la mayoría de los casos, masa muscular, y con algunos tratamientos más extremos, inclusive deshidratación (y es esta la razón por la cual muchas personas lucen realmente enfermas, demacradas).  Sobra decir que todo esto no es saludable.  Como mencioné en el artículo en que les hablé del efecto rebote, el hecho de llevar al cuerpo al estado de inanición, hace que el organismo se ponga en un modo de ahorro de energía, disminuyendo el metabolismo basal y afectando muchas de las funciones que desarrollamos normalmente.

Cuando hablo con mis pacientes acerca de estos métodos, es para mí inevitable traer a colación los cuentos de hadas que terminan con un “vivieron felices” como si la vida se detuviera en ese instante.  Y lo digo así, porque estos programas, independientemente del tiempo tendrán un “final feliz” en el que la persona ha perdido el peso que le prometieron, paga lo que le cobraron y, al parecer, fin de la historia.

Pero como en este caso la vida SÍ sigue, solamente hay dos caminos: el primero, desde todo punto de vista fatal, es que la persona de una manera obsesiva se mantenga en el mismo régimen y con el tiempo desarrolle deficiencias nutricionales y enfermedades metabólicas propias de una persona mal alimentada.  El segundo y más común: la persona de manera confiada reinicia una alimentación aparentemente normal pero su cuerpo comienza a intentar compensar todas las falencias del estado de inanición que se indujo de manera voluntaria y vuelve a ganar igual o más peso que el perdido (ver artículo: por qué se produce el efecto rebote).

Algunas de las dietas más sonadas como la dieta militar (o del atún), la sopa de repollo, la Master Cleanse (hecha famosa por la artista Beyonce), entre otras, claramente lo que producen es una pérdida acelerada de peso por una restricción extrema de calorías, en algunas de ellas se puede consumir inclusive menos de 800 calorías al día. En lo que respecta a las “limpiezas” o “desintoxicaciones” con jugos de vegetales, aparte del riesgo de llevar a deficiencias nutricionales, se sabe que la mayor parte de peso que se pierde durante este proceso no es a expensas de grasa sino de masa muscular.

En lo que respecta a la “dieta según el tipo de sangre”, un estudio de Harvard demostró, que si bien, no se trata de una dieta riesgosa, tampoco se ha podido comprobar que los buenos resultados guarden ningún tipo de relación con el tipo sanguíneo del paciente, puesto que, para cada tipo de sangre hay unas indicaciones puntuales dentro de esquemas que se pueden considerar balanceados y pueden ofrecer beneficio a cualquier tipo de persona que se acoja a sus lineamientos.

Finalmente quiero hacer mención a un documento de la National Eating Disorders Association (Asociación nacional de desórdenes alimenticios – EUA) en el que, aparte de los riesgos ya mencionados de las dietas restrictivas, hacen un llamado de atención con respecto a otras alteraciones que pueden presentar las personas que las hacen:

  • La dieta también afecta su mente. Cuando usted restringe calorías, restringe su energía, lo cual  a su vez puede restringir el poder de su cerebro.  Los estudios médicos indican que las personas en dieta tienen tiempos de reacción más lentos y tienen menor habilidad para concentrarse, que las personas que no están en dieta. La ansiedad, preocupación y estrés en torno a la pérdida de peso, consumen una proporción de la capacidad de memoria de las personas en dieta.  Numerosos estudios asocian las dietas crónicas con sentimientos de depresión, baja autoestima y aumento del estrés.
  • Las dietas pueden llevar a un desorden de alimentación.  Muchos estudios y muchos profesionales de la salud han observado que los pacientes con trastornos de alimentación estaban en dieta en el momento de desarrollar el trastorno.  La dieta no causa el trastorno de alimentación, pero la constante preocupación acerca del peso y la imagen corporal, los gramos y las calorías, pueden iniciar un círculo vicioso de insatisfacción con el cuerpo y de obsesión que puede llevarle rápidamente al desorden de alimentación.

En conclusión, lo recomendable, como lo he mencionado en varias oportunidades, es tener una alimentación saludable y balanceada de manera permanente, acompañarla  siempre de una actividad física regular y no obsesionarse con la pérdida acelerada de peso ni ponerse metas inalcanzables que lleven a la frustración y a la implementación de medidas desesperadas.

Así que, el reto de la semana es: alimentarse saludablemente

Un comentario Agrega el tuyo

  1. jorge castañeda dice:

    Muchas gracias por el articulo porque mi esposa y yo empezamos con un jugo verde recomendado por mi cuñada, pero no funciono decidimos ir al nutriologo, ya con la dieta especifica para cada uno y con un te rojo http://bit.ly/2MXjwgo lo combinamos, y los resultados son a un ritmo moderado yo he perdido 4 kilos en un mes y mi esposa 5 kilos en el mismo tiempo. La dieta y el te rojo con el ejercicio de 50 minutos han mejorado nuestro físico y nuestra autoestima.
    Saludos.

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