Obesidad en el embarazo y salud infantil

¡Hola!

Hace un tiempo estuvimos hablando de lo preocupante que resulta el aumento de la incidencia de obesidad infantil a nivel mundial. En ese artículo les mencionaba que la misma alimentación y en general, los hábitos maternos influyen directamente en los resultados a largo plazo de la salud del nuevo ser.  

Sin embargo, por tratarse de un tema de crucial importancia, quise dejarlo para otro momento y tratarlo en detalle.  Así que hoy vamos a echar un vistazo de las consecuencias de la obesidad materna en la salud de los hijos.

Está demostrado que el exceso de peso durante el embarazo y la disminución de la lactancia materna están relacionados con la obesidad infantil antes de los 10 años de vida.  

La programación de la obesidad puede venir determinada de forma directa por los genes maternos (transferencia genética) y de forma indirecta por la influencia ambiental, a través de la calidad y cantidad de nutrientes aportados al feto. Por ello, las estrategias de intervención dirigidas a este periodo crítico del desarrollo podrían reducir el riesgo de obesidad en las etapas posteriores

En un estudio llevado a cabo por la Dra. Aguilar y cols., publicado en la revista Nutrición Hospitalaria (Obesity during pregnancy and its influence on the overweight in childhood – Obesidad en el embarazo y su infuencia en el sobrepeso en la infancia), se comprueba que, cuando las mujeres aumentan mucho de peso durante el embarazo, sus hijos tienen una mayor predisposición a padecer sobrepeso en los primeros 10 años de edad. También se comprobó la tendencia a que los bebés nacieran con un peso superior al percentil 90, lo que significa bebés de un tamaño y peso mayor a lo normal (macrosómicos) y, posiblemente, futuros obesos en edades tempranas.

Otro factor que ha demostrado ser determinante en el desarrollo de obesidad infantil, es el déficit, parcial o total, de lactancia materna en los 6 primeros meses de vida.

En el estudio mencionado, se comprobó que las mujeres con sobrepeso y obesidad tienen una menor probabilidad de dar lactancia materna exclusiva y duradera, debido que se observa en ellas una demora en el inicio de producción y disminución en la cantidad de leche, lo que lleva a que interrumpan de manera prematura la lactancia.

Por su parte, la revista The lancet Diabetes and endocrinology, en el 2017 publica el artículo Influence of maternal obesity on the long-term health of offspring (influencia de la obesidad maternal en la salud a largo plazo de su descendencia), en donde nos alerta que la obesidad materna no solamente aumenta el riesgo de obesidad en la infancia, sino también el riesgo de enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular, diabetes tipo 2 y asma en sus descendientes.

Por otra parte, se ha visto que los hijos de mujeres con sobrepeso y obesidad pueden tener mayor riesgo de pobre rendimiento cognoscitivo (intelectual) y un riesgo aumentado de desórdenes del neurodesarrollo, incluyendo parálisis cerebral.

Finalmente, existe una evidencia preliminar que sugiere que estos niños también pueden tener alteraciones en su sistema inmune y su respuesta a enfermedades infecciosas.

Todo esto debe llevar a las mujeres con deseo de embarazarse a tener una dieta saludable, de ser posible perder peso antes de concebir y mantener durante todo el embarazo una alimentación sana, adecuada actividad física (como lo recomendé previamente).

Así que, la recomendación de la semana es: ¡estar en forma durante el embarazo!

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